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Dalí versus Picasso: el arte va a contracorriente de los Brunets pero no es un crucigrama

Dalí versus Picasso

Dalí versus Picasso

Me presento ante ustedes y lo primero, mis credenciales: mi padre se llama Goytisolo y mi madre Arrabal. Discípulo y editor de ambos, autor de “Arraballebecq“, una pieza de teatro irrepresentable porque ni los directores me buscan, ni yo los voy a buscar a ellos, desacostumbrados como estamos a buscar pan de trastrigo. Lo que aprendí en literatura se lo debo a Juan y en las tablas a “Fando“, a quien leo discretamente todas sus obras –que además colecciono con una ya más moderada adicción– y sigo sus pasos por los teatros más arrabaleros de toda España. Porque a pesar de los ditirambos y grandilocuencias con que por fin hoy se obsequia al autor de “Dalí versus Picasso“, a Arrabal solo se le estrena en España en teatros de la periferia urbana, coquetas bomboneras alternativas y compañías de jóvenes promesas.

Pérez de la Fuente y Arrabal

Pérez de la Fuente y Arrabal

Eso al menos le ha ocurrido durante todo este tiempo con “Fando y Lis”, “El emperador de Asiria”, “El laberinto” o “Baal Babilonia”. No ha tenido el honor de caer en manos de Albert Boadella o Josep María Flotats, Robert Lepage o Denis Rafter. Con “Dalí versus Picasso” la excepción patafísica es Juan Carlos Pérez de la Fuente, reincidente confeso, pero no fue el Teatro Español su palacio, sino el más modesto albergue del Matadero municipal. La “tradición” obligaba y aunque la gran mayoría lo reconoce pero no lo conoce, muchos creen que vive en Babia, cuando realmente habita en Babilonia. Y a este mago de las letras, con quién comparto su secreta admiración por Ramón, algún día se le caerá la máscara que tan magistralmente cultiva y se le equiparará, ya sin remilgos, con Coward, Pinter o Fo. Guardo para mi recuerdo aquel día en que Madrid estrenó simultáneamente el “Fando y Lis” de Arrabal, “La cantante calva” de Ionesco y “El invierno bajo la mesa” de Topor y la magia pulmoníaca del teatro hizo que disfrutáramos juntos una inesperada fiesta pánica que concluyó sin él pero entre su liga de admiradores y amigos con unas copas de más, rondando con nocturnidad y alevosía al Mirto houellebecquiano en los arrabales del barrio de Chueca.

"Dalí versus Picasso"

“Dalí versus Picasso”

Dalí versus Picasso” tuvo compañeros de viaje inesperados. Durante su presentación ante la prensa, un concejal censor –disfrazado de “delegado”– presumía petulante junto a Arrabal, en el mismo escenario del crimen donde cometió su última fechoría. Y se quejaba de que las jóvenes vanguardias ya no transgredían. Así, con dos colores. Más tarde, al estreno, acudió su alcaldesa. Y tuvo que ser el propio director de la obra, Juan Carlos Pérez de la Fuente, quien en un valiente –y arriesgado– discurso delante de ellos y de sus burócratas, respondiera: “el provocador no es Arrabal: más provocador es lo que hacen los políticos”.

En mis años mozos estudié mucho a Picasso y a Dalí, leí sus escritos y admiré sus obras en diferentes épocas, estilos y tintes, visité sus museos… Me guió la curiosidad por descifrar sus alquimias y sus depresiones. Iba a ser ésta una crítica feroz y constructiva al luminoso texto y original representación de “Dalí versus Picasso“, cuando me topo con los Brunets de siempre, como ya le ocurriera antes al dramaturgo con su libro “Un esclavo llamado Cervantes”:

Dalí y Picasso

Dalí y Picasso

“Como muchos intelectuales de su generación, Fernando Arrabal empezó jugando a ser “enfant terrible” y ha terminado de adulto mimado a ambos lados de los Pirineos. Presume de muchas cosas inventadas y en “Dalí versus Picasso” practica el mismo método de trastocar la realidad a voluntad, introducir supuestas provocaciones escandalosas y construir una pieza teatral de flojo andamiaje, forzados parlamentos y nula aportación temática o estética. Desde el primer momento se capta inequívocamente que el autor no va en serio, que se trata de un divertimento caprichoso en el que se mezcla alguna documentación consistente con inventos demenciales, el más atrevido de todos los cuales es plantear que el “Guernica” fue reciclado y titulado así a última hora. Arrabal inventa hechos, cambia fechas y fantasea hasta hacernos dudar de si estamos ante una sensacional revelación histórica que hubiera pasado desapercibida al mundo hasta que él la descubriera. Muchas otras afirmaciones y comentarios en el diálogo de “Dalí versus Picasso” y en las muletas que le auxilian en forma de voces en off de sus respectivas novias, Gala y Dora, son igual de atrabiliarios. Durante un tiempo mantienen alguna coherencia pero a partir de la mitad de la pieza, el desmadre y la impotencia nos conducen a un Dalí pidiendo a Picasso ser castrado”.

Pérez de la Fuente

Pérez de la Fuente

“Los recursos escenográficos puestos en pie por el veterano director Juan Carlos Pérez de la Fuente para hacer viable este sainete bufo no son afortunados. Una fea puesta en escena y una desigual interpretación de los dos actores protagonistas, convierten esta pieza corta en un diálogo imposible, un chiste sin gracia, una divagación inconsistente, en fin, un rato chusco, zafio y por momentos insufrible. Una sombra chinesca que es un macho cabrío hace de quinto y repugnante personaje. Este director ha hecho cosas mejores pero con este montaje se pone en el candelero, que es lo único que importa”.

Roger Coma, Arrabal y Antonio Valero

Roger Coma, Arrabal y Antonio Valero

“Lo hace mucho mejor Roger Coma (sin duda lo tiene más fácil), pero imita a un Dalí dos décadas posterior ya convertido en ese histriónico personaje mimado por los medios de comunicación, y no al joven surrealista, inseguro y bohemio que era en 1937. Antonio Valero presenta un Picasso desagradable, vocinglero, malhablado y pachorrón que es de dudar que existiera tan escorado. Si bien compartimos el interés por desmitificar a ese Picasso carismático, supermán de la pasión y de la corrección política, que en realidad era un ser egoísta, oportunista y cruel, ello no justifica caricaturizarlo y tergiversarle como se hace en la obra”.

Faust-bal en el Teatro Real

Faust-bal en el Teatro Real

El catálogo de maldades contra Arrabal, que una vez recopilé para gozo de ambos, sería interminable: sobre su ópera “Faust-ball“, que ví en el Real y me conmovió, escribieron: “En fin, vino viejo en odres viejos no puede dar una añada juvenil, desenfadada y gustosa. Arrabal sabrá de ajedrez, de teatro, de París y de refinados gustos de bohemio rico, pero no parece saber nada del sexo masculino, a la vista de este panfleto que ha escrito. Dice para justificarse que los humanos sólo hemos creado dos mitos, Don Juan y Fausto, pero es una perogrullada. Se inspira en Bulgakov y sus tranviarias estalinistas para soñar con que rescata el mito faústico para el tercer milenio”.

Y como casi siempre, amores no correspondidos o malentendidos humanos en el origen del escarnio: “De exiliado en París, entrevisté a Arrabal en 1976 y traje a España su “Carta al Rey” para ser publicada en los inicios de la transición. Suyo era el primer libro teatral que compré en mi vida, “El cementerio de automóviles“, y suyas aquellas películas escandalosas que veíamos en Trocadero, “J’irai comme un cheval fou“. Ha sido valiente oponiéndose a la dictablanda de los tardoprogres. Pero la fama fácil no ha estimulado su evolución en los últimos años”.

Jesús de Perceval

Jesús de Perceval

Hasta aquí los eructos y exabruptos y me toca el poco grato papel de rebatirlos. Tomo como referencia varios libros y textos poco conocidos: “Sueños y Mentiras del Guernica (Gracia y desgracias del ojo)“, del pintor indaliano Jesús de Perceval, que expuso en París junto al “Guernica” en 1937 y con quien mantuvo algunos encuentros antes y durante su instalación. En su archivo personal se encuentran unos manuscritos inéditos, esbozos de una posible conferencia. El indaliano también estuvo en Valencia trabajando en cuestiones de propaganda con Josep Renau, director general de Bellas Artes de la República, departamento que fue quién encargó el cuadro. La información que maneja sobre la génesis del “Guernica“, sus interpretaciones y su intrahistoria, es bastante novedosa y se aleja de la visiones más al uso que se tiene hasta ahora de él.

Los 44 folios manuscritos sobre “el gatuperio de Guernica” comienzan con el título de la conferencia y, en la siguiente hoja, explica el significado de gatuperio, de gato, a imitación de vituperio e improperio, según el diccionario de la Real Academia, definición que Perceval recoge: “Mezcla de diversas sustancias incoherentes de que resulta un todo desabrido o dañoso”. O su segunda acepción coloquial: “embrollo, enjuague, intriga”. Y a continuación cita un pasaje del libro de Juan Larrea [Larrea, Juan: Guernica: Pablo Picasso Ed. Cuadernos para el Diálogo, 1977]

"Guernica" de Picasso

“Guernica” de Picasso

“Le bastó al pintor asociar a la figura del toro la entidad materna para que en lenguaje gráfico la madre se le transfigurara en Madrid”. Hace Larrea una llamada para advertir que no se atreve a sostener que “al pintar la “mesa” tan extrañamente asociada al toro, Picasso pensara en la “meseta” castellana” y prosigue con sus elucubraciones: “Como por el tiempo que se pintaba este cuadro estaba Madrid sitiada, hacía meses, por el ejército nacionalista, parece incuestionable que a esta situación alude la flecha -la flecha de Falange- que brota de, entre las patas del caballo cuya intención coceadora es destrozar a Madrid como ha destrozado al miliciano que la defendía. Esto es lo que con toda su presencia y valimiento está evitando el toro”. Pero Perceval, en desacuerdo, apostilla: “El arte no es un crucigrama”.

En otro folio insiste: “No vamos a dar una interpretación”. Y añade: “a los sarcófagos romanos. El caballo y el toro”. Para concluir: “Y ese caballo que dio nombre a quien lo montaba llamándole caballero, ha quedado reducido al escarnio de ser montado por un picador. Y caballo propicio a que el toro le saque las tripas (lo destripe)”.

Sueño y mentira de Franco (Picasso)

Sueño y mentira de Franco (Picasso)

En efecto, el arte no es un crucigrama y si su intención es darse a conocer al pueblo, la interpretación cabalística naufraga. Eso pertenece a otro orden de las cosas. Pero Perceval, dejado sentado este punto, se presta a jugar con el cuadro y maneja nuevos enfoques. De hecho, el mosaico del Guernica introduce en efecto la luz eléctrica de corriente alterna como “descubrimiento” de Nikola Tesla –similar a lo que hoy pueda ser internet–, aspecto que recoge Arrabal. Y lo que realmente conmovió al malagueño no fue el bombardeo de Guernica –posterior a su esbozo en “Sueño y mentira de Franco“– sino el previo bombardeo a la población civil de Málaga que huía a pie y a lomos de burros y caballos hacia el puerto de Almería, episodio conocido como “la desbandá de Málaga” y que lógicamente le tocó más la fibra a su autor.

Dalí versus Picasso

Dalí versus Picasso

Vayamos con ello insistiendo hasta la impertinencia en que el arte no es un crucigrama. En la famosa conferencia de Salvador Dalí sobre Picasso celebrada en Madrid –”Picasso y yo“– celebrada en el teatro María Guerrero de Madrid el 11 de noviembre de 1951 –día pero por fortuna no año de mi nacimiento–, el de Figueras se preguntaba: “¿De dónde proviene este sensacional divorcio entre nuestros grandes pintores universales y el país?. Una de las principales razones es, sin duda, la existencia de un tipo específico de mentalidad que, para la facilidad de nomenclatura, yo llamo y llamaré la mentalidad de los Brunets, que son los hombres que desde la última conferencia de Barcelona trato de popularizar. Este nombre es derivado del distinguido escritor catalán Manuel Brunet, prototipo del antidaliniano sistemático. La mentalidad de los Brunets, que a pesar de su hostilidad tiene su lado bueno y estupendo, consiste en lo siguiente: ellos dicen: tal o cual pintor se ha hecho famoso, ha logrado enredar a los museos mas expertos de París, Chicago, Berlín y Londres; se han publicado sendos ensayos en Bélgica y en el Japón. Muy bien. Pero en Figueras no nos enredarán. (Risas)”.

Premonición de la guerra civil (Dalí)

Premonición de la guerra civil (Dalí)

“Lo más típico de la mentalidad de los Brunets es que hace cinco años pinté un cuadro que, por primera vez quizá, no produjo polémica; casi todo el mundo dijo: está muy bien pintado. Es muy realista y tiene un gran parecido a los de Zurbarán. Ese cuadro ha gustado mucho a todo el mundo, pero yo lo voy a reventar en parte. La mentalidad de los Brunets se opone sintemáticamente a todo cuanto se sale de lo corriente, y esta mentalidad, que en períodos de un gran Renacimiento como el divino italiano hubiera sido una mentalidad plausible, resulta mucho menos plausible en la época de mediocridad que tenemos el honor de vivir. Esto es clarísimo. Cuando ocurrió el divino renacimiento italiano no había por qué salirse de lo corriente, por la sencillísima razón de que en aquel entonces la corriente era clara y buena. Por el contrario, es estos días en que la corriente de nuestra época es turbia y mala, naturalmente todo auténtico impulso creador es lógico que tenga, para manifestarse, que actuar y salirse casi fatalmente de la corriente, y así tenemos que contestar que fue necesario el cubismo para que la pintura pudiera salirse de la corriente sin corriente, del suavemente pestilente academismo senil, que se seudopudría, sin llegar a la crisis apestosa y amoniacal de la verdadera putrefacción en los salines tristísimos del arte oficial. En nuestra época de mediocridad, todo lo grande o importante ha tenido que hacerse fuera de la corriente, y, a menudo, contra la corriente. En efecto, en nuestros días de auténtica crisis y decadencia espiritual, cada gran individuo, automáticamente, es un excéntrico que lo hace todo al revés de sus inmediatos antecesores”.

Degollación de los inocentes (Perceval)

Degollación de los inocentes (Perceval)

Lo dijo el visionario Dalí de “Premonición de la guerra civil” y Picasso seguramente sonreiría sin demasiadas palabras. El mismo Picasso que se opuso a la Bienal Hispanoamericana de Leopoldo Panero que encumbró a Dalí, bienal que expuso la “Degollación de los inocentes” de Perceval, a quien pretendieron “empurar” por ello. Su manera de entender la relación entre arte y política y la importancia que realmente le daba a esta última puede resumirse en lo que años después (1944) expresa al afiliarse al Partido Comunista Francés (PCF) y que ya entonces (1936-37) anidaba en su cerebro de forma larvada: “Busco reproducir los objetos por lo que son y no por lo que significan… No existe propaganda deliberada en mi pintura… Soy comunista y mi pintura también es comunista… Pero si fuese zapatero…, monárquico, comunista, o cualquier otra cosa, no martillearía necesariamente los zapatos de un modo especial para mostrar mis inclinaciones políticas». El mismo Picasso que firmó una carta para “L’Humanité” contra la represión en Hungría por la URSS en 1956. Su retrato de Stalin fue condenado por poco realismo y hubo peticiones de que fuese expulsado del partido. La propia Dora Maar decía: “Picasso es más importante que el comunismo. Él lo sabe, y ellos también”.

Perceval en 1937

Perceval en 1937

Si “Sueño y Mentira de Franco” era entonces ese cuadro alegórico de los primeros bombardeos sobre Málaga, también existe una gran coincidencia entre los críticos de arte en que estos grabados sirvieron como base al “Guernica”. De hecho, la elaboración de ambas obras coincidió en el tiempo, pues el último de los grabados Picasso lo data el 7 de junio de 1937, como queriendo dar fe de un auto que empieza en Málaga y acaba en Guernica. No iba tan desencaminado Perceval o disponía de información o intuición privilegiada.

El 7 de febrero se produce la dramática evacuación de Málaga y el bombardeo desde mar y aire de la población civil que huye de la ciudad andaluza en dirección a Almería. De esto no llegan fotos ni noticias fidedignas a París que haya podido leer Picasso, según la historiadora Laura Arias Serrano. Pero él sigue trabajando en su “Sueño y mentira de Franco”. El 19 de abril de 1937, una semana antes del bombardeo del Guernica, empieza por fin a elaborar un bosquejo de proyecto para el Pabellón español de París después de tres meses de brazos cruzados por ausencia de ideas. Su complicada vida personal (una esposa, una pareja de hecho y una amante, con dos hijos de diferentes madres a cuestas), el posible conflicto ideológico y fraticida y la sequedad artística, lo habían paralizado durante tres meses.

Dibujo de Picasso sobre Le Soir

Dibujo de Picasso sobre Paris – Soir

Comienza a realizar unos bocetos donde un pintor y su modelo parecen ser las figuras centrales. Sólo un puño y lo que parece ser una guadaña se reproducen por dos veces en unos bocetos nada desgarradores donde prima la figura de la mujer. Nada de propaganda ni de política, la guerra civil de Picasso parece ser más una guerra conyugal. Por esos días, se enfrasca incluso en unos bodegones. Pero ese mismo puño con guadaña aparece, esta vez más nítido pero trazado exactamente igual, sobre la portada de un ejemplar del diario “París-soir” del 19 de abril de 1937: Picasso lo pintó sobre un artículo favorable a la no intervención de los países democráticos en España.

Picasso con el Guernica

Picasso con el Guernica

El bombardeo de la ciudad vasca se produce el 26 de abril de 1937. Cinco días después, en la gigantesca manifestación del 1º de mayo, día de los trabajadores, se profieren gritos de repulsa en París: más de un millón de personas recorren la Plaza de la República hasta la Bastilla y gritan consignas de apoyo a la República española y en contra de los bombardeos contra civiles, como había sucedido en la ciudad vasca. Hasta ese momento, se decía que la guerra respetaba ciertas normas humanitarias y podía practicarse con “fair play”, pero los nazis cambian la doctrina y defienden la legitimidad de los ataques a civiles porque entre ellos se camuflan soldados que huyen. Esa misma tarde, Picasso traza el primer boceto de un toro, un caballo y una mujer muy similares a los de “Sueño y mentira”. Estaba naciendo el “Guernica”, algo que al crítico Chipp no le pasa desapercibido cuando parafrasea al pintor malagueño: “Un cuadro no se concibe y se fija de antemano. Mientras se está haciendo, cambia, como cambian las ideas de uno…”.

Guernica en la Exposición de París

Guernica en la Exposición de París

El impacto que la noticia del bombardeo de Guernica después del de Málaga causó en Picasso “fue enorme”, segun Chipp, que añade que entró “de inmediato en ese trance furioso que, según Bergamín, es el que le hizo pintar el Guernica”. Y concluye: “Pero sería importante precisar o matizar a Bergamín: ¿Picasso pintó o terminó las vagas ideas que después tomaron título de Guernica pero que, vistas hoy, pueden valer para cualquier bombardero de la población civil en cualquier tiempo y lugar del mundo?”.

Explicado este extremo, Jesús de Perceval aportaba un dato más: si era cierto que el “Guernica” fue inicialmente un cuadro sobre el bombardeo de Málaga o sobre todos los bombardeos del mundo, el indaliano también aseguraba que “el poeta francés Paul Eluard le cambió el nombre”. Y tampoco erraba del todo: está acreditado que el poema “La victoire de Guernica”, que Eluard escribió por el tiempo en el que Picasso pintó su famoso cuadro, “fue fijado en una pared junto a una fotografía de las ruinas de la villa de Guernica”, en la primera planta del Pabellón español de París.

Dalí, Gala, Eluard y Nusch, en Cadaqués

Dalí, Gala, Eluard y Nusch (María Benz), en Cadaqués

En esto coincide también la historiadora Laura Arias Serrano, quien revela como el malagueño escuchó muchas opiniones antes de terminar y poner título al cuadro: “Es curioso que durante la elaboración de la obra, pintada a lo largo del mes de mayo, al artista le gustó rodearse de amigos a los que pedía sugerencias. De todos ellos será Eluard el que más influiría en su compromiso político”. ¿No es acaso esa la información de que disponía Perceval? ¿Supo esto el indaliano por mediación de Josep Renau, con quien trabajaba en Valencia, o por sí mismo? ¿Donde estaba el inquieto pintor almeriense durante el inicio de la guerra civil y qué le hizo declarar: “Yo conocí a Picasso en el 36. Creo que me quería mucho…” El cartelista valenciano Josep Renau era entonces director general de Bellas Artes de la República y en su faceta de autor elaboró un cartel para “…Y el mundo marcha”, la obra maestra de King Vidor que anunció en 1928 el advenimiento de la Gran Depresión: “Renau propuso un paisaje urbano cubista de los rascacielos neoyorquinos que se tambalea por efecto de la angulación del punto de vista y la distorsión visual de sus masas pétreas. Una perfecta simbolización de las formas”, según Roman Gubern.

Josep Renau

Josep Renau

Fue Renau, constructivista y afiliado al PCE, quién tuvo la idea de encargar al cubista Picasso la dirección del Museo del Prado en el verano de 1936 y posiblemente fuera también él quien, al ver las dotes de Perceval como artista, lo seleccionara para acudir a la Exposición Universal de París junto al genial malagueño. De hecho, fue el primer dirigente republicano que tras el golpe del 18 de julio de 1936 se acuerda que existe en París un pintor llamado Picasso al que se podría proponer “su nombramiento como director del Museo del Prado”, una decisión “que partió exclusivamente de Josep Renau” y cuyas circunstancias relata su entonces colaborador Antonio Deltoro:

Picasso y Perceval, en la célebre fotografía de Pérez Siquier

Picasso y Perceval, en la célebre fotografía de Pérez Siquier

“La Dirección del Museo del Prado estaba vacante y como en otras ocasiones, se podía ocupar por cualquier figurón al uso, pero el momento exigía otra cosa. En una conversacion con el entonces director general de Bellas Artes, José Renau, surgió el nombre de Picasso para el cargo. En otras circunstancias, la idea de ofrecer la dirección del Museo a quien estaba tan de espaldas a todo lo oficial y tan alejado durante años, física y moralmente, de España, hubiera parecido una humorada. Pero el entusiasmo contagioso de Renau se impuso y allí mismo se escribió una carta de tanteo a Picasso. Pasó el tiempo, cerca de un mes, y cuando se pensaba en una salida en falso llegó la contestación emocionada de Picasso aceptando y poniéndose incondicionalmente al servicio del gobierno: pues nunca se había sentido tan español y tan compenetrado con la causa que se estaba ventilando».

Picasso y Dalí pintando un huevo © David Vela

Picasso y Dalí pintando un huevo © David Vela

¿Fue una labor humanitaria o por dinero?. Como tantas otras cosas, detalles y reveladoras anécdotas, Arrabal resuelve el enigma de forma magistral en “Dalí versus Picasso“. Abundantes testimonios nos hablan de cómo el malagueño empleó su influencia y hasta su fortuna para ayudar a aquellos colegas y amigos que llamaban a su puerta en busca de apoyo. En este sentido el pintor Manuel Angeles Ortiz siempre conservó, como objeto de gran valor, el impreso de giro que Picasso le mandó al campo de internamiento de Argéles (Francia), anunciándole, al mismo tiempo, que su madre y su hija estaban a salvo y que había podido recuperar el estudio que ocupara antes de la guerra. En cuanto al escultor Apeles Fenosa, que había pasado la guerra en Barcelona, al huir a París en 1939 se encontró con que el pintor malagueño había comprado a la galería Percier todas sus esculturas, para que con ese dinero pudiera empezar una nueva vida. Por último, Renau recordaba también que al salir del horrendo campo de concentración de Argéles-súr-Mer, en 1939, Picasso le había hecho llegar 1.500 francos cada uno de los tres meses que permaneció en Toulouse. Luego se enteró de que otros intelectuales españoles refugiados habían recibido su ayuda, y pensó que el artista de este modo devolvía con creces los 150.000 francos que recibió de la República en concepto de gastos por el futuro “Guernica“.

Picasso y Dora Maar

Picasso y Dora Maar

Quizás fuera el joven Perceval quien susurrara al oído de Renau el nombre de Picasso, con quien ya se había visto en 1934. El almeriense tenía 18 años y el malagueño 53. En agosto y septiembre de 1934, en efecto, Picasso realiza un su último viaje por España. Fue un largo periplo con su esposa Olga Koklova y su hijo Paul, visitando Irún, San Sebastián, Burgos, El Escorial, Madrid, Toledo, Zaragoza y Barcelona, regresando a París a mediados de septiembre. Fue su último viaje con Olga. A su vuelta, en esa navidad, fecunda con su modelo Marie-Thérèse Walter, a la que conocía desde 1927 cuando era menor de edad, una hija que nacerá en septiembre de 1935: Maya Picasso. Luego vendría Dora Maar (Henriette Théodora Markovitch), la fotógrafa que aparece fugazmente en “Dalí versus Picasso” lanzando cuchillos, genial metáfora y alusión al momento que conmovió a Picasso y lo enamoró al verla siluetear su mano con una daga hasta hacerse sangre en una de las mesas del “Café de Flore”.

André Breton y Jacqueline Lamba

André Breton y Jacqueline Lamba

Es el tiempo en que el malagueño envía unos cuadros a la Exposición Internacional del Surrealismo de Tenerife organizada por Eduardo Westerdhal y Oscar Domínguez, con la presencia en las islas de André Breton y su primera esposa, Jaqueline Lamba, inspiradora de “El amor loco“. Y de lo que se acordaba perfectamente el pintor indaliano era del contenido de aquella conversación: Perceval habló a su madre de Picasso. Aquella le dijo: “Picasso es un gran artista pero tiene el demonio en el cuerpo”. Mi primera entrevista en prensa fue con este poco conocido pintor indaliano, en los remotos tiempos de mi primera ignorancia, pero fue en otra donde confesó: “Cuando en el año 1934 conocí a Picasso, se lo conté y me dijo: “Tu madre tiene mucha razón”. El macho-cabrío de Arrabal, disfrazado del mismo demonio, también tiene su razón de ser en “Dalí versus Picasso”, como el “xenius” –que no es pero podría ser de Eugenio D´Ors, su primer crítico y biógrafo–, las muletas dalinianas de aquel revolucionario que exponía en la galería de un joven llamado Christian Dior, o aquellos prostíbulos que Salvador frecuentaba en París porque se creía tímido y feo, según propia confesión. ¿Dalí versus Picasso? No, ni mucho menos: Arrabal versus España.


1 comentario

  1. Soy Laura Arias, profesora de la Complutense de Madrid. Aunque me ha costado encontrar entre mis artículos la referencia que toma usted sobre el Guernica de Picasso, al final lo logré (Anales de Historia del Arte nº 10-2000, p. 292). Muchas gracias por la cita y ánimo con el blog, tiene un contenido muy interesante.

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